La muerte de la inocencia

No pude dormir esta noche. ¿La razón? Anoche nos avisaron los resultados de la apelación a la sanción que la AFAP había impuesto a Cumbre Alta. ¿Los resultados? Quedamos eliminados del torneo este año. No podremos jugar un partido oficial mas este año.

Del delirio de haber ascendido al valle mas profundo de saber que te lo quitaron y que no podrás hacer lo que mas te gusta por el resto del año. Digo, “nos quitaron” por que es así.

Primero nos quitaron el sueño de seguir compitiendo los pocos que provocaron todo este incidente, los que se metieron a pelear. Después de promover valores que totalmente contradicen la violencia toda la temporada, y todas las anteriores, ver que algunos que todavía no captan la esencia del deporte te pueden robar la misma es una tristeza. Ojala hubiera sido nuestros jugadores. Porque seria mucho mas fácil poderles decirles a la cara que se ganaron no poder jugar el resto del año. Pero no fue así. Fueron los de afuera, a los que no podemos educar día a día en los entrenamientos.

Segundo los que han tomado las decisiones en la institución a la que pertenecemos también nos han quitado el sueño de poder seguir jugando. En vez de velar por los intereses de los jugadores velaron por sus propios intereses. Los intereses de los clubes a los que pertenecen los dirigentes que tomaron esta decisión. Eliminaron a un rival, que viendo los resultados, es mas potente. Pudieron ganar en mesa, lo que no supieron hacerlo en cancha. Hicieron lo fácil, en vez de lo correcto. El “fair play” no existe en la cultura en que vivimos.

¿Qué aprendimos por medio de esta situación? Que el inocente termina pagando. Que el mal de unos pocos le quita la ilusión de jugar a muchos. Que los que tienen el deber de proteger al deportista se van en contra de ellos si les conviene. Que el deporte no es deporte si no política, treques, engaños y traiciones.

Pero no nos conformamos con eso. Ahí no queda la historia. Cumbre Alta saldrá adelante. Capaz nos han podido herir, pero esta herida se va a cicatrizar. Y nos recordará lo que vivimos y aprendimos esta temporada. Nuestra inocencia queda muerta, pero nos permite renacer. Renacer todavía mas comprometido con los valores que promueve el club. Renacer con el deseo y la certeza de hacer las cosas diferentes a los demás. Destacarnos por como tratamos a nuestros jugadores y por la calidad humana que tenemos en el club. Despojarnos de la rabia que tenemos hacia los que nos metieron en esta situación y a los que tomaron esta decisión, sabiendo que tarde o temprano el deporte da revanchas. No para tirárselo en la cara, si no para que ese día vean que Cumbre Alta es sobresaliente. Ese día verán que vale la pena hacerlo de la manera correcta, aunque no sea la fácil. Verán que no devolvemos mal por mal, y que a la larga esa actitud, esa forma de vivir, te hace mas grande, no mas vulnerable. Te hace mas importante, no mas débil. Es mas, será la causa de mucho de nuestro éxito.

Tags:  ,